Mensaje de Bienvenida

¡Hola a todos!

Iniciamos esta nueva aventura acompañados de dos grandes amigas que iremos conociendo a lo largo del curso. ¿Os las presento?. Son Lengua y Literatura. Lo primero que haremos, además de aprender muchas cosas, es personificarlas.
¿ Recordáis lo que era una personificación?...

06 abril 2011

Literatura nos deja un cuento

¡Hola Chicos!

Literatura nos ha dejado este cuento para que lo vayamos leyendo por capítulos. En este mes, leemos el primero. A través de él, trabajaremos la morfología, ortografía, vocabulario, etc, así como aspectos literarios (tipo de narrador, personajes, trama, etc.)
Estamos ya en la recta final del curso y tenemos que demostrarles a nuestras amigas todo lo que estamos aprendiendo.

Espero que Burlón no haga de las suyas, pues hace tiempo que no aparece por aquí.
¿Qué estará haciendo?....


Este encantador elfo, nos trae los dos primeros capítulos.


















El cuento se titula "PACTO".
Su autor, Juan Sánchez Shakelwinton


Adentrémonos en sus páginas.....


Dedico este cuento a mi hija Mª Jesús, ávida lectora y amante del género de terror, en esta etapa tan maravillosa de su vida.
Recuerdo tus primeros pasos de titubeante descifradora de significados —aprendiz desmotivada—, cuando pensabas, con siete años, que eran cosas del “cole” y me sentaba contigo todos los días a leer. Te decía que cuando encontráramos el libro adecuado (uno de ellos fue “Sangre de monstruo” de R. L. Stine), querrías devorarlo tú sola y que llorarías por alcanzar su punto y final. Me congratula que, ahora a tus catorce años, ya estés disfrutando del prodigioso y enriquecedor secreto de las letras.
Una novela titulada “Donde esté mi corazón”, de Jordi Sierra i Fabra, propició que te escribiera apresuradamente —me retaste a que lo hiciera— este corto relato. Cumplida la apasionante misión, sólo me queda desearte que disfrutes de la lucha de Gabriel y María como yo lo hice con tu encantadora infancia. Gracias a ti.
Diciembre de 2009



I. Desánimo
Carta póstuma
Desde tiempo inmemorial viene reproduciéndose el mismo hecho. No hay ser capaz de recordar la primera intromisión del Maligno. Cada 666 años se planifica la inseminación espiritual y esa lucha interminable entre el bien y el mal toma aliento. ¿Cómo puede enfrentarse la maldad a lo bueno y bello si no es intentándolo periódicamente? Alguna vez, aunque sea por desidia o por desprecio, puede inclinarse el fiel de nuestro lado y revertirse todo el plan divino.
Curiosamente, en estas fechas en que nos encontramos, se repite el proceso. La tentación se pasea por la ciudad seleccionando a su víctima. Hombre, mujer, niños, animales o cosas, todo vale para intentarlo. Cualquier estratagema se estudia, pero hasta ahora ninguna ha fructificado. Seguro que se ha probado con todo lo imaginable, desde lo más sutil y enrevesado hasta lo más burdo y grotesco. ¡Tantas y tantas veces sin un éxito definitivo!
Recuerdo que en una época se estuvo muy cerca de conseguirlo. El hospicio había sido convencido para la causa: los pobres y expósitos no se resistieron a la oferta y por suerte los ángeles no estaban cerca. Parecía que no sólo iba a ganarse el asalto sino todo el combate. ¡El bien rendido a nuestros pies! Qué lástima… Sor Trinidad, con ese corazón, tumbó de un solo golpe nuestras aspiraciones. Ya me gustaría tener guerrilleros de esa pasta en mi bando.
Por todo esto no quiero relajarme ni un segundo. La experiencia es un grado pero creo que tengo el tiempo contado; me quedan pocas oportunidades, quizá la última, no sé. Espero que en todo caso se tenga en cuenta la inferioridad de condiciones en la que me he tenido que desenvolver. Sé que el poder de seducción es grande y efectivo, que los ofrecimientos son prácticamente irrenunciables, pero no todo es como empieza, sino como acaba.
Así las cosas, deseo dejar claro en este escrito que he hecho todo lo que está en mi mano. Es más, no he vacilado en reclutar adeptos, en hacer el mayor daño, en destrozar vidas enteras para disfrute de mis superiores, en no cejar ni un segundo para lograr mi cometido. Ningún instante de relajo en una vida de siglos. Dejo constancia no por miedo a lo que me pueda suceder, ni como excusa, ni tan siquiera por orgullo. Lo hago porque creo que en el tablero de juego todos los contendientes deben tener las mismas armas; esta inferioridad manifiesta obliga a perder tarde o temprano; la legión de Dios es favorita; no me trago lo de la libre voluntad y albedrío; pienso que debe haber alguna potencia oculta que nos desfavorece. En definitiva, me convenzo de que juegan con nosotros, simplemente nos dan coba y cuartelillo. Sacrifican unas cuantas almas y eso es todo.
Pero, quién soy yo para recriminar a mis superiores, para poner en duda sus mandatos y órdenes; para decirles que los están timando: ¡que Dios es el gran embustero y el Maligno no se entera! Yo soy un luchador, y, como tal, debo obediencia. Sin embargo, no puedo resistir más este mayúsculo engaño: me agota esta desesperación, esta flagrante impotencia.
Por los ulteriores seguidores de esta ardua tarea, por desearles mayor éxito que el mío, alzo la copa y brindo con mi propia sangre y desisto de mi larga vida. ¡Quiero cerrar mis ojos! Estoy abatido, no me queda aliento…
II. Ensoñación
Hace unos 666 años, en una ciudad española cercana a la costa mediterránea diseñé un trabajo fino. Aparentemente de forma fortuita, me presenté en la vida de Hugo. Este impetuoso y maleducado caballero era jefe de personal de la empresa Mansa, que se dedicaba a manufacturas de material informático. Tenía por entonces cuarenta y siete años, bastante éxito profesional, una mujer adorable que se llamaba Rebeca y dos hijos: María y Pedro. Después de un pormenorizado y exhaustivo estudio, constaté que daba el perfil perfecto para los fines de nuestro cometido: él podía ser el primer peón para el ulterior derrocamiento del rey, de Dios.
Parecía disfrutar haciéndoles la vida imposible a los empleados. “Todo sea por la empresa”, decía. Además, su forma de actuar había calado tan profundamente entre ellos que sentían pánico al hablar con él. Preferían obedecer sin más a tener que dialogar con Hugo, si se puede decir dialogar, porque era un monólogo. Su rostro reflejaba la maldad interior que respiraba. ¿Cómo puede haber gente con tan mala baba? Desde que revisé su currículum predije que sería el elegido para la lucha. Esos pómulos huesudos, nariz afilada y mentón de cristal dibujaban la faz de un personaje tétrico, un matón sin escrúpulos, un hijo de la camorra. Cejas angulosas como pocas, que servían de tejas a unos ojos brillosos y oscuros, verdaderas madrigueras de alimañas terribles. Una mirada gélida y profunda que petrificaba al más pintado. Nosotros indagamos en todos los antecedentes y les puedo aseverar que nunca vi un rostro que encajara de manera tan sobresaliente; sinceramente, creo que se excedía, casi sobreactuaba. Expelía tal abominación en el trato, tanta falta de amabilidad, que sería complicado que no correspondiera con su interioridad. Su trayectoria estaba plagada de traiciones, tretas e ignominias. Tuvo suerte de que Rebeca lo aceptara. Por supuesto, fue tras una farsa que montó sobre una enfermedad que súbitamente había adquirido. Ella se compadeció y finalmente él se llevó el gato al agua. Un verdadero artista de la mentira. Por el contrario, tenía sus ratos románticos y melosos a su manera, y, sobre todo, una carrera envidiable.
Su mujer era su pasión. El hecho de conseguirla no apaciguó su deseo ni su amor a Rebeca; más bien al contrario, se había convertido en su única razón de vivir. El excelente marchamo profesional era secundario, un simple soporte para una vida de gran confort (ya se sabe que el que se instala en la opulencia no reconoce otra forma de existir). Era rara la semana que no la sorprendiese con algún regalo, con algún detalle que reflejase el amor que le tenía. Ella se fue acostumbrando a esta forma de estar junto a él y no se daba cuenta de que apenas tenían amistades ni relaciones, salvo las estrictamente familiares, que por cierto, también iban a menos. El círculo se cerraba en torno a ellos. Imperaba la obsesión, el aislamiento y el exclusivismo. Si no llegan a venir María y Pedro después, Rebeca no habría resistido la asfixiante relación.
Gracias a esta manía psicótica por su esposa encontré la grieta para meterme en su vida. Urdí mi plan de la siguiente manera:
Eran las trece horas de un martes cuando una camioneta de reparto se cruza en el camino de Rebeca. Ella venía del supermercado. Golpeó frontalmente a la víctima que salió rebotada trece metros. Con el olor a goma quemada el conductor no daba crédito a lo que había sucedido. La calzada estaba expedita y de repente un extraño movimiento del furgón y ¡bum!, el brutal impacto. ¿De dónde había salido la mujer? ¿Cómo se giraron las ruedas hacia la izquierda subiéndose en el acerado sin mover el volante? El cuerpo era un pobre muñeco de trapo que no reaccionaba. Un pequeño hilo de sangre salía por el oído mientras algunas piezas de fruta rodaban todavía por el asfalto. Temblándole todo el cuerpo llamó a las asistencias. Incrédulo, deseando que no hubiese ocurrido, oyó como se aproximaba la sirena de la ambulancia. No tardaron en montarla. La asistencia volaba por las calles en busca del hospital. La vida de Rebeca se fugaba sin remisión. Con varios órganos vitales reventados, agonizaba inerme sus últimos segundos de vida.
Hugo recibió una llamada a su oficina. La comunicación fría y escueta: “Su mujer ha tenido un accidente. Ha sido atropellada y se encuentra en urgencias del hospital”. Salió disparado hacia el aparcamiento. Mientras conducía iba pensando en mil cosas a la vez: que no fuese grave, en la dulzura de su mujer, en el miedo que le invadía, en sus hijos, en lo desagradable de existir...
Pidió información y le dijeron que esperase en una sala, que en cuanto fuese posible lo atendería el facultativo. Seguían fluyendo en su mente infinidad de recuerdos y momentos con ella.
De repente, un estremecimiento provocado por un frío desangelado recorría su cuerpo. Nunca lo había sentido. La sangre se helaba y sus dedos estaban ateridos. Pensó que era miedo a un fatal desenlace, una premonición habitual en esas funestas circunstancias. Pero no, era una sensación nueva y glacial que parecía poder parar el tiempo. Se le escapaba el alma.
El médico salió del box y preguntó en recepción si había llegado algún familiar. Se dirigió a la sala de espera y se plantó delante de un hombre que parecía estar catatónico. Le espetó tocándole el hombro.
—¡Señor! Su mujer está muy grave. Ha sufrido un politraumatismo severo que ha afectado al hígado fundamentalmente y a otros órganos internos. Está en coma y el derrame es múltiple, lo que hace imposible cualquier medida de resucitación. Si desea verla puede usted pasar. Lo siento.
—Pero no se puede hacer nada —dijo sin apenas mover los labios.
No tenía fuerzas ni para exclamar al doctor cualquier exabrupto. Parecía un maniquí que se hubiese desinflado, un pellejo andante sin vida. Se aproximó a la camilla y contempló a su mujer. Tenía moratones por toda la cara, la nariz partida y un rostro casi irreconocible. Pero no tenía ninguna duda de que era Rebeca. El resto del cuerpo estaba tapado con una sábana verde y en el brazo derecho tenía una sonda. Rozó con sus dedos el cuerpo y se desmayó un microsegundo...
Durante este vahído intervine yo para hacerle ver que había una oportunidad, que no todo estaba perdido y que si aceptaba mi propuesta tendría a Rebeca recuperada. De esta forma comprendió el origen del frío y el desfallecimiento. El tiempo para los humanos es diferente; por eso no entienden casi nunca que un instante puede ser suficiente para tomar una decisión sin premura o precipitación. Yo actuaba con ventaja, en ese estado todo corría a mi favor. Por eso irrumpo donde considero y con quien quiero.
Él aceptó mi oferta y rubricó el pacto al salirle en la yema del dedo pulgar de la mano izquierda el 666 de la casa. Un anagrama que dispone cada seis a ciento veinte grados sexagesimales. Un tatuaje indeleble hecho con fuego del infierno: la divisa del Maligno.

CONTINUARÁ....


¿Qué os ha parecido el principio de este cuento?

¡Ah!
Este elfo os trae lo que Literatura y Lengua quiere que hagáis.














Tras la lectura del texto, contestad a las siguientes preguntas:

Comprensión lectora

1.-El cuento se inicia con una dedicatoria a la hija del autor. ¿Qué quiere decirle cuando
afirma : ..."ya estés disfrutando del prodigioso y enriquecedor secreto de las letras"...

2.- En la dedicatoria y en la carta póstuma, menciona a personajes. ¿Quiénes son?

3.-El primer capítulo se inicia con una carta póstuma. ¿Quién crees que escribe esta carta? ¿Qué elementos lo indican?.

4.-¿A qué se refiere cuando se habla de la causa?
5.-En el segundo capítulo se produce un hecho trágico que motivará la firma de un pacto. ¿Cuál es ese hecho? ¿Cuál crees que es el pacto?

Tipología textual

1.-¿Qué clase de cuento es?. ¿Por qué?.

2.-Clasifícalo por su temática. ¿Qué elementos te han indicado esta clasificación?

3.-Clase de narrador. Señala ejemplos.

4.-¿En qué espacio y tiempo se desarrollan estos primeros hechos?

5. En el segundo capítulo, ¿A quién se describe?. ¿Qué clase de personaje es, atendiendo a esta descripción?.

6.-Tipo de descripción. (etopeya, prosopografía, retrato). Justifícalo.

Rasgos del estilo

1.-¿Qué adjetivos utiliza? ¿especificativos o explicativos?. Selecciona del texto algunos.
2.-El autor emplea recursos o figuras literarias. Di de qué tipo son:

"...querrías devorarlo tú sola"
"...la tentación se pasea por la ciudad seleccionando a a su víctima
"...Cejas angulosas como pocas, que servían de tejas a unos ojos brillosos y oscuros...
..."verdaderas madrigueras de alimañas terribles..."
..."encontré la grieta para meterme en su vida..."

..."La vida de Rebeca se
fugaba.."


..."frente de cristal"...


3.- ¿qué significado tienen las siguientes frases hechas?:

..."él se llevó el gato al agua"...

..."¿Cómo puede haber gente con tan mala baba?....
..."simplemente nos dan coba y cuartelillo..."

Gramática


1. Busca en el texto sustantivos, adjetivos, determinantes, pronombres, adverbios, preposiciones y conjunciones. Clasifícalos.

Valoración y opinión personal (Respuestas en Comentarios)

1. Escribe tu opinión sobre el fragmento.
2.¿Te gustaría continuar su lectura? ¿Por qué?


Las respuestas a estas preguntas se realizarán en el Cuaderno de clase, o bien las enviaréis en documento adjunto al correo del blog: coralbermejo@gmail.com

03 abril 2011

Literatura nos recomienda un libro



¡Hola Chicos!








Último trimestre del curso. Quedan las lecturas fijadas para este periodo de tiempo. La Cadeneta de Lectura va avanzando y ya tenemos alumnos que la encabezan.




Al final de curso proclamaremos los Reyes y Reinas de la Lectura.

Los libros que nos ha recomendado Literatura son:



La Hija de la Noche de Laura Gallego (1º ESO)




Y un clásico de nuestro teatro del XVII: FuenteOvejuna
de Lope de Vega (3º ESO)

Somos escritores



¡Hola Chicos!

Este mes lo dedicamos a crear un cuento. Estamos terminando el género narrativo y Literatura os ha propuesto que apliquéis todo lo aprendido: características, tipos de cuentos, etc. al que vosotros elaboréis. Serán cuentos de autor, pues vosotros sois los creadores.



Literatura os deja esta preciosa música,
para invocar a las Musas del arte y os inspiren en vuestras creaciones.

Luis Pérez Duque es su compositor y ya hemos escuchado algo de su trabajo "Gominolas"(Etiquetas: Melodías)en otras ocasiones.

Desde aquí, seguimos agradeciéndole su colaboración.

Y... ¿Quiénes eran las Musas?

Las Musas, en la Mitología griega, eran divinidades que presidían los diferentes tipos de poesías, las artes y la ciencia.

Escucharéis tres fragmentos de "GOMINOLAS"en clase: "Vals de Lencería", "Bruja" y "Atropello". Estaréis atentos a la música, y tras su audición escribiréis el cuento. Os puede ayudar el que vayáis anotando lo que os sugiera: sentimientos, ¿qué os imagináis?, etc. Las piezas que escucharéis serán distintas para que podáis crear cuentos de diferentes clases. Al leerlos, tendréis la pieza musical elegida de fondo.

...¡Rápido!...pues las Musas llegan....







....Esperamos vuestros cuentos....



Cuentos sobre el Vals de la Lencería . (Gominolas)


Una vez ,en un pueblo de Córdoba , en una de sus calles pobres , vivía una niña de cuya edad y nombre no recuerdo , al lado de su buen y carpintero padre.
Una tarde ,la niña al venir del colegio, encontró un autobús frente a su casa . Su padre , con las lágrimas y llanto, se acercó a la niña y le dijo :
-Mi niña , ni una lágrima tú debes derramar , pues gran lamento tengo , mas yo irme a la guerra no quiero. Tus estudios debes proseguir , para cuando yo vuelva de la guerra, doctora has de ser .
La niña , sola en su casa , con poca edad se encargaba de su gran morada. Sus estudios llevaba esperanzada, cual regreso de su padre .
Cuatro años seguidos , la niña en adulta se convirtió . Su padre de la guerra no regresaba .
La niña , desesperada , se dirigió corriendo a la estación de autobuses el día que regresaba .
Cuando la niña , entusiasmada ,el autobús vio llegar a lo lejos, lágrimas de alegría aparecieron en su cara .Al ver bajarse al sargento del autobús , con el traje y sombrero que el padre llevaba cuando a la guerra fue, la niña comenzó a preocuparse, pues no entendía por qué llevaba el sargento el traje de su padre .Al bajarse del autobús, hablar quiso con la niña y así lo hizo. Él, sin que las palabras le saliesen le dijo :
-María, malas noticias he de darte , mas no se como darlas .
-Sargento sin más pena , dígame las palabras, que fuerte mujer soy .
-Su padre de la guerra no volverá . En batalla su cuerpo dejó.
Dirigióse la niña a su casa sin lágrimas , pero con brillo en los ojos , y terminando sus estudios como un día a su padre prometió.

Irene Padilla (1ºA)


¡NO ME LO PUEDO CREER...ESTÁN ESCUCHANDO VUESTROS CUENTOS...HAN VENIDO DEL MUNDO DE FANTASÍA ATRAÍDOS POR LA MÚSICA¡...


Había una vez una joven llamada Sami, que tenía 16 años y vivía en una choza en los altos montes campestres con su hermano Eco.

Aquella muchacha soñaba con ser una joven guerrera.

¡Me gustaría ser una guerrera de los altos montes campestres¡-Dijo la joven-.

Eres muy pequeña como para ser una guerrera y además tienes dos problemas-dijo su hermano-Uno es que no tienes armas y segundo, que te vas a enfrentar a un dragón de las montañas altas.

A lo mejor tienes razón...-dijo la joven desilusionada-.

De repente apareció un cristal que le comentó que necesitaban a una guerrera para librar a las altas montañas del dragón y sus desastres. También le dijo que si quería ser guerrera necesitaba a

cuatro ayudantes para su aventura.

Sami fue a una herrería estupenda, allí le forjaron una espada de mango de serpiente.

Después Sami encontró a un joven pistolero que tenía una puntería excelente.

Disculpadme buen hombre-dijo Sami-necesito saber donde puedo encontrar a un ayudante para derrotar al dragón.

¿Un dragón?,iré encantado.Ese dragón me ha robado toda la munición y ahora no sé que hacer-dijo-.Ah,se me olvidaba mi nombre es Shawn, Shawn Frost.

Entonces Sami y Shawn emprendieron su camino hacia la cueva del dragón, en el camino vieron una hermosa muchacha maga de magia blanca.

Disculpad señorita-dijo Sami cortésmente-Me gustaría que tú fueras mi ayundante para enfrentarme al dragón de las montañas altas, porque he visto tus técnicas de cura.

Sí,iré-dijo la joven-.Mi nombre es Cintia, Cintia Stones.

Así, Sami, Shawn y Cintia fueron en busca del dragón,y vieron un joven ninja.

¡Vaya! !Eres muy bueno chico¡-dijo Cintia-.Buscamos ayundantes para enfrentarnos al dragón de las montañas altas.

Sí,sí, me encantaría-dijo el chico-.Mi nombre es Scotti, Scotti Lailer.

Sami, Shawn, Cintia y Scotti fueron en busca del último ayundante, y vieron a una chica que le gustaba la caza.

¡Qué buena puntería tienes!-dijo Sami-.Buscamos ayundantes para derrotar al dragón de las montañas altas.

Me encantaría ir con vosotros-dijo-.Mi nombre es Tori, Tori Litter.

¡Pues ya estamos todos¡-Dijo Sami ilusionada-.¡Vamos a por el dragón chicos¡.

¡Sí¡-Dijeron todos-.

Así, todos fueron en busca del dragón, luchando con todos los enemigos que se encontraban en su camino hasta que finalmente se encontraron con el dragón.

Todos lucharon al lado de Sami.

Una gran explosión surgió cuando Sami clavó su espada en el dragón.

¡Por fin todo ha acabado!-Dijo Sami finalmente-.

Cuando Sami acabó con el dragó, volvió a su casa como hicieron todos.

Ha sido una guerra muy agotadora, pero por fin acabó todo, y la paz volvió. Pero Sami se encontró con una picadura en su brazo y sabía que le había inyectado veneno, pero había vuelto la paz y con eso se daba por satisfecha. Cuando el corazón se le paró, supo en el fondo de su alma que había hecho lo correcto.

Y así fue como, contando su historia, honraron a una gran guerrera de nombre: SAMI.

Lidia Vargas (1ºB)



Era una vez una chica pobre que se ganaba la vida cosiendo. Un día vino un rico comerciante que se enamoró de ella , con el tiempo se casaron y como regalo de boda le dio una cajita de música .Un año más tarde, esa cajita a la que tanto amaba se perdió; la buscó por cielo y tierra pero no la encontró. Fue al salón principal y ahí estaba su marido, con la cajita sonando. Acompañado de un arpa, la invitó a bailar una canción a la que le gustaba llamar “Vals Lencería”. Ella impresionada, se abrazó a él con fuerza, y siguieron bailando a la luz de la luna.

Juan Ángel (1ºA)



La Princesa de mi vida.

Fue su nombre o quizás su cara, pero profundamente me enamoré. Sara es su nombre y siempre lo será. Ese día resplandecía como un lucero sólo en la noche, la estrella polar, lo dije: debía ser su compañero de amor, su esposo. Hablamos y hablamos... no dormimos nada esa noche. Era mi sueño, ella...era mi vida. Ese 22 de junio fue el sello, el sello del amor. La noche del 23 nos besamos, fue un beso ligero pero muy apasionado. Sara, Sara, Sara... con sus ojos turquesa me hechizó .Tenía esa esperanza de verla algún día. Nos despedimos el 29, fue muy triste. Por el teléfono hablábamos. Hasta que llego el día, el mejor día de mi vida ... paseamos y hablamos. Fue en aquella puerta, el segundo beso...Esta vez los sentimientos volaron. Me fui muy triste, pero yo sabía que eso de volver a verla pasaría pronto. Un día de mucho calor llamaron a mi casa, tocó el timbre muy despacio, entró y nos dimos un abrazo y después llegó el beso. Año tras año nos veíamos. Con 16 años, casa por casa, fui a buscarla pero ...¡se había mudado!. El teléfono no servía ¿por qué? ¡no puede ser!... Hasta que su melena apareció por la esquina y le dije: ¡No me separaré de ti en mi vida!. Mayores nos hicimos y un hijo teníamos. Nuestro amor nunca se apagaría, pero ...¡me desperté !y en aquel momento lo vi. Era ella, sólo ella. Ella y yo, nuestro primer beso...al besarla lo vi. ¡Lo vi!. Era la princesa de mi vida.

Antonio Gálvez (1ºA)


UNIDOS POR UN LAZO ETERNO.

Este relato se da hacia el siglo XVI d.C, en las orillas del lago Onega, Rusia.

Allí fue donde Yake y Diana se conocieron. Todo ocurrió un día en el que Diana, una niña de 7 años, rubia, con ojos azules y una gran sonrisa en la cara, tropezó con una piedra. Cerca de allí paseaba Yake, un chico de 9 años, muy apuesto. Yake encontró a Diana tirada en el suelo lastimada por una herida en el brazo, sus miradas se cruzaron. Diana sonrió como nunca lo había hecho antes, a Yake le subieron las pulsaciones y no le quedó más remedio que mirar a otro lado y decir: “Bueno, ¿te vas a quedar ahí, o vienes conmigo a que te cure esas heridas?”, dijo Yake con voz temblorosa. Diana asintió, se incorporó y Yake le ayudó a llegar al lago.

En el lago se presentaron, se hicieron amigos y jugaron al único juego que conocían, el tirar piedras al agua de aquel lago. El tiempo pasó y pasó, aquellos dos niños se convirtieron en una mujer y en un hombre, y ese amor que sintieron al verse la primera vez se hizo eterno.

Todo iba bien hasta que Diana trajo la noticia de que su padre la quería casar con un duque. Al intentar decírselo a Yake, casi no pudo, sólo lo besó y le dijo: “Recuerda este beso como la pasión que siempre tuvimos”, dijo Diana con los ojos llenos de lágrimas, y le dio la piedra en la que de pequeños pusieron sus iniciales, y se fue sin dejar decir nada a Yake.

Pasaron 5 años hasta el regreso de Diana a Rusia, y cuál fue su gran sorpresa de encontrar a Yake con otra mujer. Al verla Yake, intentó ignorarla, pero no pudo contenerse de acercarse a ella y decirle: “¿Dónde vas tú?” Sin dejarle decir ninguna palabra más, Diana se abalanzó contra él y lo abrazó hasta no poder más. Alba, que era como se llamaba el nuevo amor de Yake, se acercó a Yake y le dijo: “No abandones a esta mujer a la que tanto has amado y me has hecho saber tanto a mí, pero recuerda, nunca la dejes marchar, quédate siempre con ella.” Alba besó a Yake en la mejilla y se alejó hasta no dejarse ver.

Yake y Diana se casaron y tuvieron un hijo, Paul, al que enseñaron sus costumbres y al juego que más les gustaba, el tirar piedras al agua de aquel lago.

Pedro García González (1ºA)




En el año 1882, llegó a Andalucía una muchacha llamada Julieta, empieza a trabajar para la señora Castro, que tiene un hijo llamado Luis. Él es teniente de la Guardia Civil,y ella sólo trabaja como sirvienta. Un día como otro cualquiera Julieta entra en la habitación de Luis para limpiarla.Cuando pasa el rato, ella va a salir y se choca con él en la puerta:

-Perdone Julieta,pero no la vi ,aunque he de estar ciego para no ver tanta belleza. Ella sonrojada, ríe tímidamente.

-Perdóneme a mí, señor,iba despistada.

-La perdono,pero me ha de aceptar un té, y así la puedo conocer mejor.

-Estaría encantada, pero ando con mucho trabajo.

-Por eso no se preocupe, yo hablaré con mi madre.

-Gracias,señor.

-¡Oh,Dios mío! ,no me llame señor, digame Luis, ¿De acuerdo?.

Él para despedirse le da un tierno beso cerca de los labios y se va, ella va hacia la posada con una gran sonrrisa.

Al día siguiente tomando el té, se empiezan a conocer lo suficiente para que Luis le diga unas agradables palabras a Julieta:

-Julieta, me ha empezado a gustar, tenemos cosas en común, y me gustaría pasar más tiempo con usted.

Ella con los ojos como platos, se le queda mirando,no se lo podría creer. El verdadero Luis Castro estaba enamorado de ella, cuantas veces ha soñado con este momento. Julieta estaba enamorada de Luis desde hace muchisimo:

-¿Julieta, está bien? Ella saliendo de sus pensamientos responde:

-Sí, solo que no me creo que usted esté enamorado de mí ,una simple sirvienta.

Él ríe y dice: -No eres una simple sirvienta, llevo fijandome en usted, desde hace bastante tiempo ,y me gustaría que fuésemos más que amigos.

Ella sonrojada le dice:

-Luis yo...,no creo que a su madre le parezca bien que salga conmigo.

-Sí, lo sé ,pero eso no me impedirá a pedirle, ¿Julieta, quiere llevar una relación formal conmigo?.

Ella entusiasmada y en los fuertes brazos de Luis, le contesta:

-Pues claro, Luis. Ya pasado un mes y medio, su secreto es público, y la señora Castro ya que no sabía nada, le sienta mal y decide hablar con Luis:

-Luis, hijo mío, ¿estás seguro de tu relación con Julieta?.

-Por supuesto,madre.

-Pues a mí no me gusta, la veo mucho con el hijo de los Romero.

-Me está hablando de Ángel Romero, ¿madre?.

-Con ese mismo la veo mucho rondar por el río.

-Gracias, por la información, ¡madre!.

-No hay de que. Él, entristecido va hacia la posada y la señora Castro se queda riendo.

Sube a la habitacion de Julieta, ella abre y lo hace pasar:

-¿Qué tal estas?

-Fatal, Julieta, si te gusta Ángel, ¿por qué no vas con él?.

-A mí, gustarme Ángel, nunca Luis, yo siempre lo quise a usted.

-Pues si tanto me quiere, cásese conmigo.

Ella con una gran sonrisa y con lágrimas por sus mejillas, lo abraza y dice:

-¡Por supuesto, Luis!.

He esperado este momento mucho tiempo.

-Gracias Julieta, me has hecho el hombre más feliz del mundo.

Pasado el tiempo Julieta y Luis ya habían solucionado el problema con la señora Castro.Ellos ya casados iban a dar una noticia:

-¡Queremos dar una noticia!

-¡Y es que... estoy embarazada!

Todo el mundo empezó a aplaudir y a abrazarlos. La señora Castro preguntó: -¿Chico o chica?

-¡Es chica! , madre.

-¿Y cómo la llamareis?

-Creo que Sandra.

Y así fue como terminó la historia de Julieta, casada con Luis Castro y embarazada.

Toñi Moya (1ºA)


"LA MALA NOCHE”

Todo comenzó cuando me acosté, de repente me desperté y no sé por qué bajé a al calle. Alguien me perseguía. Intenté meterme en mi casa, pero ¡la puerta había desaparecido¡.
Corrí para que esa persona no me atrapara . Cada vez más y más personas se unían a la primera persona que me perseguía y ellas también me empezaban a perseguir, cada vez empezaba a andar más rápido. En un intento de escapar me adentré en un callejón, pero de repente más personas aparecieron justo en el otro extremo del callejón. Me di la vuelta y eché a correr.
Esas personas sin rostro, sin expresión me seguían y no parecían ser amables, ni intentar ayudarme, y mucho menos de invitarme a una copa en un bar. Me perseguían y, si yo corría ellos corrían, si yo me paraba ellos se paraban y se quedaban mirándome con su cara sin rostro. Corrí durante un tiempo que a mí me parecieron horas. Al cruzar la esquina ¡no había escapatoria¡ esas personas me atraparían y no sé que harían conmigo.
Me atraparon y, de repente, una luz cegadora me envolvió. Me desperté. Sólo era un sueño, me dio una gran alegría al saber que todo había sido un sueño. Bueno, más bien una pesadilla.

Alfonso Márquez Sánchez 1º E.S.O A


EL SIGNIFICADO DE LA AMISTAD

En la ciudad de La Carolina, una familia muy unida y feliz vivía en un piso. Más abajo vivía una tía llamada Chela, esa tía era un poco refunfuñona, con dos niñas llamadas Cristina y Claudia, y por supuesto mi tío Paco.
Ese día recuerdo que venía del colegio, cuando subía las escaleras, mi prima Cristina me llamaba muy desesperada y corriendo bajaba las escaleras, había una bola muy grande blanca, esa bolita era una perrita y se iba a llamar Nana.
Pasaron unos años, yo como siempre venía del colegio la llamaba y ella siempre ladraba, la perra se fue haciendo grande. Era una perra muy arisca y siempre cuando la ibas a tocar, gruñía. Llegó el verano, y yo como casi todos los días me quedaba a cenar en el patio. Ese día, mi prima Cristina ni salió con sus amigos y nos quedamos en casa jugando a “verdad o atrevimiento”. A mí me tocó atrevimiento, y ella tan lista me dijo que tocara a Nana. A mí me daba miedo, por si a caso me mordía.
Pasó el tiempo y Nana se puso enferma de las caderas, primero a la pobre le pilló un coche, no le pasó nada, pero se puso peor, teníamos que operarla de de las caderas y cotaba mucho dinero. Yo puse todos mis ahorros para ayudar a que se curara.
Llegó el día de la operación, llegué al veterinario y la vi allí, tan pequeña e indefensa. Todo parecía que iba bien; los primeros días no quería comer, pero con el tiempo iba comiendo.
Pero llegó el día que yo terminaba de las clases de verano. Cuando llegué, mi madre me dijo que Nana había muerto. Yo me derrumbé porque esa perra era todo para mí. Era la alegría al venir del colegio cuando ladraba.
Ahora con los años me doy cuenta de que ella está mejor allí, porque aquí estaría sufriendo y yo no lo podría soportar, pero me doy cuenta de que cada vez que subo las escaleras cuando vengo del colegio no oigo nada; ni un ladrido. Ella siempre estará en mi corazón y la amistad que nos unía permanecerá siempre , y jamás la olvidaré . Yo sé que está con nosotros en alguna parte, siempre la llevaré conmigo.

Ana Sotés (1ºB)
















27 marzo 2011

Somos escritores





¡Hola Chicos!


¿Quiénes van a ser nuestros escritores este mes?


Estamos trabajando el género narrativo. Hemos realizado cuestionarios sobre sus contenidos y estamos leyendo textos en clase.

Literatura es muy caprichosa y quiere que hagáis lo siguiente:

-Continuar el fragmento del Cantar de Mio Cid en el que Don Rodrigo llega a Burgos en su destierro, y no es recibido por nadie al ordenarlo el rey Alfonso VI.

-Continuar el fragmento del Quijote en el que se relata la famosa aventura de los molinos de viento.



Así pues, seréis un juglar de la época medieval o el mismísimo Cervantes.


¿Qué os parece?

¡Rápido! Coged vuestras plumas y tinteros para adentraros en el fantástico mundo de la escritura....


Esperamos vuestras narraciones



“Y, diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que sin duda alguna eran molinos de viento , y no gigantes, aquellos que iba a acometer”

El Quijote. Cervantes


CONTINUACIÓN:


Don Quijote se estampó con los molinos, quedándose así malherido. Al poco de veinte minutos el dueño de los molinos apareció, Gregorio, el molinero le llamaban. Este buen señor le ayudó a curarse la heridas en su morada.

Al día siguiente Gregorio el molinero, se encontró con Sancho Panza y este le dijo:

-Buen señor, me presento, soy Sancho y vengo en busca de mi merced, lo habéis visto. Es alto, con él va un caballo viejo y un “meadero” en la cabeza.

-¡Oh! sí lo he visto. Está en mi morada descansando del choque con mis molinos pero, a todo esto, yo me presento. Soy Gregorio el molinero. Y bien Sancho, alguno de vosotros me tendréis que pagar el aspa del molino que vuestra merced rompió.

-Pues yo sin un real estoy- dijo Sancho- así que debe hablar con mi merced que al final el aspa la pagará él.

Los dos hombres se fueron en busca de Don Quijote.

-¡Bienvenido Sancho! Pasad, Pasad al castillo-dijo Don Quijote con un tono de locura.
-¿Qué castillo?... si es una humilde morada-exclamó Sancho con asombro.
-Bueno a lo que íbamos-dijo Gregorio-me pagareis el aspa o si no ninguno de los dos saldrá de aquí, como que me llamo Gregorio y molinero de profesión soy.

Don Quijote se echó a llorar y Sancho Panza le siguió. El molinero lleno de pena le perdonó y así les dio la libertad.

Al final del mes, Sancho vino con todo el dinero y uno a uno le dio los reales al contado. Todos se hicieron muy amigos mientras que Don Quijote seguía creyendo en los gigantes, batallando con ellos, imaginariamente, aunque las consecuencias eran las mismas, Sancho le pagaba a Gregorio todos los destrozos de los molinos.

Gregorio Tapia Hidalgo 1ºB













"Esto la niña le dijo y se entró para su casa.

Ya lo ve el Cid que del Rey no cabía de esperar gracia."

Cantar del Destierro. El Cantar de Mío Cid

Anónimo


CONTINUACIÓN...

Despúes de su estancia en la morada
llegó a otra posada,
cabalgando el Cid a capa y espada.
Al llegar a ese lugar vio a un campesino pasar,
que le dijo con un poco de intimidad:
''Por favor déjame pasar''.
Al que el campesino Alberto
le preguntó casi sin aliento:
''Ojalá pudiera ayudarte pero por orden del
rey Alfonso no puedo ni hablarte''.
La mujer del campesino salió a ayudarle:
''No te preocupes que nosotros vamos a ayudarte''.
Una vez dicho esto entró en su morada y salió
de allí de muy buenas ganas.
Aquellos campesinos habían conseguido ayudarle
y posteriormente recibirían un regalo de aquel caballero andante.

Alberto Soberino Acero (1ºB)




CONTINUACIÓN:

El Cid sigue su marcha donde se encuentra a una bella dama, Ana.
Esa bella dama no le habla con muchas ganas .
Ella tan indignada le dice que nada.
El pobre Cid llorando le suplicaba.
Ana tan honrada y educada le dijo que no llorara pues ella iba a ayudarle de tan duro problema.
La bella dama le acoge en su morada.
Un consejero de la dama le dice que el rey viene a su morada.
La dama cogió al Cid y corriendo se lo llevaba a un lugar donde la magia reinaba.

Ana Sotés Rodríguez (1ºB)















No veis que solo son molinos-dijo Sancho.

Eso, y como salga el dueño nos va a hacer pagar -dijo su otro escudero Julio.

Sois vosotros los que no veis bien -dijo don Quijote.

Sancho, parece que no atiende a razones-dijo Julio.

Es verdad Julio. No sé que podemos hacer con él-dijo Sancho.

Creo tener una idea-dijo Julio.

Julio se acerca a don Quijote.

Vuestra merced, venid conmigo a vuestra posada, que ya casi anocheció-dijo Julio.

Sancho, Julio y don Quijote volvieron a su posada.

-Sancho, mi idea es encerrarlo y quitarle todos los libros-dijo Julio.

Me parece bien, a ver si ahora deja ya de pensar que los molinos son gigantes-dijo Sancho.

Entre Sancho y Julio lo encerraron.

¡Qué me estáis haciendo!-dijo Don Quijote-si es una broma no me ha gustado nada.

Mire vuestra merced, es por vuestro bien-dijo Julio.

Luego nos lo agradecerá-dijo Sancho.

Sacadme de aquí-dijo don Quijote-no soy un preso.

La noche cayó.

No sé qué hacer –dijo Don Quijote.

Entonces una luz apareció por la ventana, se quedó durmiendo y en ese sueño logró conseguir distinguir a los molinos de los gigantes.

A la mañana siguiente.

Sancho, que bien he dormido –dijo Julio.

Y yo igual, vamos a ver cómo está don Quijote.

¡Hola! escuderos míos, anoche una luz me hizo reflexionar y volví en sí –dijo don Quijote- por fin me he dado cuenta de que los molinos no son gigantes y que no debo obsesionarme con los libros.

Los escuderos llenos en sí de gozo montaron un banquete, y don Quijote no volvió a confundir más a los gigantes con los molinos.

Julio Sánchez Ming (1ºB)

Iba sediento el Cid
cuando vio una vid,
era propiedad de Pablo
un mesonero campechano.
El Cid le pidió de beber
pero él le dijo que el rey no lo quería ver.
Pablo lo dejó entrar
para que pudiera reposar,
el Cid se lo agradeció
y un ramo de flores le dio.
Cuando el Cid se fue,
su hijo se quería ir con él.
Pablo lo dejó
y el Cid en su caballo lo montó.
Grandes aventuras vivieron
gracias a un buen mesonero.
Pablo Serrano Cabrera (1ºB)

El campeador pensó cómo llegar a su posada,

pues mandatos del rey Alfonso no le dejaban.

Hincaba la tienda y luego la descolgaba.

Una señorita con bellas ropas pasaba

Esta señorita llamada Gisell,

Le dijo con cierta timidez:

¡Ya, Campeador, que en buen hora fuiste nacido!

Que acusada seré de lo que os he servido

Ojalá y los criados se den por olvido,

Y que salgas de aquí sano o vivo.

Habló Mío Cid que en buen hora ciñó espada:

Si yo vivo, os daré toda la plata.

He gastado el oro, ya veis que no traigo nada,

y hacerlo a la fuerza si no no serviría de nada.

Con vuestro consejo irme quiero a otro lugar

y ganar batallas para vengar.

La señorita Gisell suplicándole dijo:

Por favor Cid de aquí no te vayas,

O si no este pueblo perderá su fama.

El Cid le contestó a la señorita Gisell:

Aquí me quedaré si vos lo decís,

Si no mis hombres y yo nos iríamos de aquí.

La señorita Gisell con sonrisa le contestó

Y gracias a ella el Cid le hizo un favor.

Gisell García Escorcia (1ºA)

Cuando el Cid llamó a la puerta de su posada, salió una niña
y le dijo que no podía entrar porque el Rey lo había dicho.
Yo iba, entonces, paseando y el Cid se alegró de verme. Los
dos juntos íbamos por la calle, cuando las tropas del Rey
se interpusieron en nuestro camino.
El Cid se puso remolón con ellos
mientras yo buscaba escapar,y advertí al
Cid que eran muy numerosos y teníamos que huir.

-¡Cid,ven conmigo,no hay escapatoria,salvo esta!-dije yo
-¡De acuerdo,pero volveremos para darles su merecido!-exclamó
el Cid furioso,mientras les hería con la mirada.

Y le ayudé a escapar

Le dimos esquinazo, pues aparté rápido al Cid de allí y estuvo muy
agradecido.
Tal era su gana de volver al reino de Castilla , que le ayudé a
conseguir terrenos de regalo al Rey, ganándolas en muchísimas
batallas en las que salimos victoriosos siempre
.

José Manuel Nieto del Valle (1ºB)