Mensaje de Bienvenida

¡Hola a todos!

Iniciamos esta nueva aventura acompañados de dos grandes amigas que iremos conociendo a lo largo del curso. ¿Os las presento?. Son Lengua y Literatura. Lo primero que haremos, además de aprender muchas cosas, es personificarlas.
¿ Recordáis lo que era una personificación?...
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01 diciembre 2010

Literatura nos pone a prueba




¡Bueno¡ Ya estamos en Diciembre. Nos acercamos al invierno, aunque con estas temperaturas tan gélidas no diríamos que la estación aún no ha entrado en el calendario.

Literatura y Lengua están muy contentas con vosotros. Estáis trabajando muy bien. Pronto llegarán las merecidas vacaciones navideñas y descansaremos del ajetreo escolar.

Literatura os pone un reto. Ya hemos trabajado en clase algunos de los recursos literarios: metáfora, comparación, personificación, etc.

¿En qué consiste el reto?

Tenéis que crear metáforas, personificaciones, comparaciones...
aplicadas al invierno. ¿Qué os parece?


¡El invierno tiene también su encanto¡

Para que os inspiréis, Literatura os deja este precioso poema de Juan Ramón Jiménez.




LAS TARDES DE ENERO

Va cayendo la noche: La bruma

ha bajado a los montes el cielo:
Una lluvia menuda y monótona
humedece los árboles secos.
El rumor de sus gotas penetra
hasta el fondo sagrado del pecho,

donde el alma, dulcísima, esconde
su perfume de amor y recuerdos.
¡Cómo cae la bruma en el alma!
¡Qué tristeza de vagos misterios
en sus nieblas heladas esconden
esas tardes sin sol ni luceros!
En las tardes de rosas y brisas

los dolores se olvidan, riendo,
y las penas glaciales se ocultan
tras los ojos radiantes de fuego.
Cuando el frío desciende a la tierra,
inundando las frentes de invierno,
se reflejan las almas marchitas
a través de los pálidos cuerpos.
Y hay un algo de pena insondable

en los ojos sin lumbre del cielo,
y las largas miradas se pierden
en la nada sin fe de los sueños.
La nostalgia, tristísima, arroja
en las almas su amargo silencio,
Y los niños se duermen soñando

con ladrones y lobos hambrientos.
Los jardines se mueren de frío;
en sus largos caminos desiertos
no hay rosales cubiertos de rosas,
no hay sonrisas, suspiros ni besos.
¡Como cae la bruma en el alma
perfumada de amor y recuerdos!
¡Cuantas almas se van de la vida

estas tardes sin sol ni luceros!


Juan Ramón Jiménez